A veces me dan ganas de decirle tantas cosas a tanta gente, que quedo sin palabras y al final guardo silencio. Al parecer es lo mejor que puedo hacer.
Siempre que empiezo con algo cuerdo, termino hablando de temas totalmente distintos al que me propuse tratar o me desconcentro tanto que mi objetivo se perdió cuando comencé.
Debo ensayar ir al punto y no a los alrededores, aunque demore meses, quizás años.
Siento que en ocasiones no sirvo para dar un consejo, ya que es una opinión y da el caso de que las cosas que pienso se cortan cada vez que respiro y por ese motivo termino diciendo nada. Perdón.
Me frustra.
Me molesta bastante.
viernes, 4 de diciembre de 2009
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